Empresas extranjeras muestran poco interés en los esquemas propuestos por Pemex para explorar y producir hidrocarburos, favoreciendo a actores nacionales o a otros países. El esquema de contratos mixtos lanzado por Petróleos Mexicanos (Pemex) en abril con el fin de incorporar capital privado en la exploración y extracción de hidrocarburos no ha logrado captar el interés del sector internacional. Tras analizar las condiciones y hacer un balance de costos y beneficios, varias firmas extranjeras consideran que la estructura propuesta no resulta atractiva a largo plazo, principalmente por las restricciones en la propiedad del recurso y las condiciones fiscales poco favorables. La lista de posibles interesadas filtrada por Pemex incluye principalmente empresas nacionales, como Carso Energy de Carlos Slim, y algunas internacionales de menor escala, como Woodside Energy, BP y Sinopec. Sin embargo, no figuran en ella grandes operadoras privadas como Eni, Hokchi Energy o Wintershall Dea, que en otros países aseguran rentabilidad en proyectos similares. Además, las operaciones en las aguas someras del Golfo de México, específicamente en el bloque Kayab-Pit-Utsil, son las pocas excepciones que podrían llegar a ser consideradas por las multinacionales, dado su potencial de reservas. Expertos en energía señalan que los contratos actuales limitan la autonomía de las firmas privadas, ya que siguen siendo dependientes de Pemex para obtener decisiones clave y utilizan un modelo fiscal que reduce los incentivos para invertir. La percepción de que en México prevalecen riesgos políticos, de pago y operativos también desincentiva a las grandes compañías internacionales, preocupadas por antecedentes de pagos atrasados y un entorno regulatorio restrictivo. Esta baja interés internacional refleja las dificultades que enfrenta Pemex para revitalizar su relación con empresas privadas y atraer inversión extranjera importante, en medio de un marco legal que todavía necesita mayor claridad y co
