La implementación de retenciones a empresas en plataformas digitales busca mejorar la recaudación, pero enfrenta resistencia de sectores afectados por su impacto en liquidez y pymes. En el marco del Paquete Económico 2026, México modificó las disposiciones fiscales relacionadas con las plataformas digitales, imponiendo retenciones del 2.5% en el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y del 8% en el Impuesto al Valor Agregado (IVA) sobre las ventas realizadas por terceros en dichas plataformas. La finalidad de estos cambios es facilitar una mayor eficiencia en la recaudación, ya que anteriormente solo personas físicas estaban sujetas a estas retenciones, incentivando a muchas empresas a operar bajo figuras que evitaban el pago de impuestos. Este ajuste en el esquema fiscal no implica nuevos gravámenes, sino un adelanto en el pago de impuestos, permitiendo al gobierno anticipar ingresos que antes se recaudaban con mayor retraso. Sin embargo, la medida ha generado preocupación en el sector privado, especialmente entre las pequeñas y medianas empresas (pymes), que operan en línea, pues muchos de estos comercios suelen tener márgenes de ganancia reducidos, entre 2% y 5%. La retención previa puede representar una presión significativa en su flujo de efectivo, ya que muchos de estos vendedores deben esperar meses para recuperar el IVA y el ISR correspondientes, afectando su liquidez y operatividad. La plataforma de comercio electrónico Mercado Libre, uno de los actores principales en el mercado mexicano, ha expresado su preocupación ante el impacto de estas retenciones, proponiendo una tasa más baja del 1% en ISR y del 2% en IVA, argumentando que estas cifras estarían más alineadas con la realidad económica de las pymes. No obstante, el gobierno ha mantenido la tasa en 2.5% para ISR, priorizando su estrategia fiscal en un contexto de aumento en los ingresos tributarios y restricciones presupuestarias. El debate se intensifica en medio del proceso de aprobación del Paquete Económico
