La relación entre México y Estados Unidos enfrenta una creciente presión relacionada con un recurso esencial: el agua. Este conflicto se intensifica en el contexto de una sequía histórica que afecta severamente al norte de México, poniendo en riesgo a agricultores y comunidades.
Datos clave
- México debe entregar aproximadamente 350,000 acre-pies de agua anuales a Estados Unidos.
- Hay un déficit de 865,000 acres-pies acumulado desde 2020.
- La presa Falcón opera al 3% de su capacidad, un nivel crítico.
- 32 municipios en México presentan sequía excepcional, con 95 en sequía extrema.
- El fenómeno climático de La Niña ha exacerbado la situación en estados como Chihuahua y Sonora.
El Tratado de 1944, que rige el reparto de agua entre México y Estados Unidos, es el eje del conflicto actual. Washington ha intensificado sus demandas, exigiendo a México un plan que asegure el cumplimiento de los entregas durante el ciclo 2025-2030. Este acuerdo, que originalmente se estableció en un contexto con condiciones climáticas diferentes, ahora se convierte en una carga para México, que enfrenta una de las sequías más severas en su historia reciente.
Estados clave como Chihuahua, Sonora y Sinaloa sufren graves afectaciones. Las presas en estas regiones están operando en niveles críticos, lo que complica la capacidad de México para cumplir con sus obligaciones internacionales sin poner en riesgo su producción agrícola. La escasez de agua resulta en pérdidas significativas para los agricultores, quienes se ven obligados a ponderar entre cumplir con sus compromisos y asegurar sus cosechas vitales.
¿Cuál es el impacto de la sequía en México?
La escasez de agua tiene repercusiones profundas en la seguridad alimentaria y la economía de las regiones afectadas. Las producciones agrícolas esenciales, tales como el maíz y el frijol, dependen del riego que ahora se ve amenazado. En particular, el estado de Chihuahua se destaca con 16 municipios en condición de sequía excepcional y 37 en sequía extrema, lo que ensombrece aún más el futuro de la agricultura regional.
¿Qué acciones se están tomando ante la crisis hídrica?
Es fundamental implementar estrategias sostenibles de manejo del agua que permitan mitigar el impacto de esta crisis. La cooperación entre ambos países es esencial para desarrollar soluciones que beneficien a las comunidades afectadas y, al mismo tiempo, cumplan con los acuerdos establecidos.
Los agricultores en el norte de México enfrentan un dilema angustiante: entregar agua a Estados Unidos podría significar comprometer su subsistencia en un momento crítico. Esta situación resalta la complejidad del problema hídrico y la necesidad de un enfoque adaptativo y colaborativo.
Con información de cronista.com

