La familia de Thalía Martínez acusa a Engie México por la fuga de gas que casi le cuesta la vida, en un caso que reabre cuestionamientos sobre la seguridad del sector energético. Una explosión causada por una fuga de gas natural en Tamaulipas dejó graves secuelas a Thalía Martínez, quien sufrió quemaduras en el 70% de su cuerpo tras un incidente en su domicilio en Matamoros. La víctima relató que detectó un olor extraño antes de la detonación y, al encender la llave, se generó una chispa que provocó la explosión. La rápida acción de una vecina, que le echó agua para apagar las llamas, fue fundamental para evitar consecuencias aún más fatales. Este caso reaviva los reclamos por una mayor vigilancia en el manejo del gas natural en México, especialmente en Tamaulipas, donde recientes antecedentes de fugas y explosiones han generado preocupación social y gubernamental. La familia de Thalía denuncia que, pese a las declaraciones oficiales de conformidad con las normas de seguridad por parte de Engie México, en la práctica existen fallas en la operación y mantenimiento de las instalaciones. La empresa, con presencia en varios países y millones de beneficiarios, se ha visto envuelta en otros incidentes similares en años recientes. Especialistas señalan que las fugas de gas en áreas urbanas representan un riesgo latente que, si no se supervisa con rigor, puede derivar en tragedias como la que enfrentan los familiares de Thalía. La situación abre un debate sobre la necesidad de fortalecer los controles a las compañías energéticas y garantizar la seguridad de las comunidades vulnerables, en un contexto donde las empresas enfrentan reclamos de responsabilidad y justicia por las pérdidas humanas y materiales.
