La escasez de medicamentos oncológicos en hospitales públicos ha llevado a familias a acudir a la justicia para garantizar terapias esenciales, como en el caso de Juan. En un contexto donde la disponibilidad de medicinas para tratar el cáncer en el sistema público de salud continúa siendo una problemática latente, varias familias enfrentan obstáculos para acceder a terapias vitales. Una de estas familias, preocupada por la falta de medicamentos para la quimioterapia de su ser querido, decidió presentar un recurso legal para asegurar que el tratamiento se continúe de manera regular. La situación refleja una problemática extendida en instituciones como el IMSS y el ISSSTE, donde la escasez de insumos ha provocado interrupciones en los tratamientos oncológicos, poniendo en riesgo la vida de los pacientes. Desde hace años, organizaciones civiles y colectivos legales han documentado casos similares, evidenciando un patrón de desabasto que ha sido calificado por expertos como una crisis en el abastecimiento de medicamentos. La insuficiencia en la provisión afecta especialmente a pacientes con enfermedades graves como el cáncer, cuya rápida progresión requiere tratamientos oportunos y continuos. La respuesta de las autoridades ha sido marcada por declaraciones oficiales que niegan el problema, mientras multiplican las denuncias ciudadanas y judiciales exigiendo soluciones concretas. La historia de Juan, un paciente diagnosticado con mesotelioma pleural, ejemplifica los desafíos diarios que enfrentan muchas familias. A pesar de las gestiones en hospitales públicos y la intervención de organismos como la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la falta de medicamentos persistió, obligando a los familiares a adquirirlos de forma particular, a un costo elevado. La vía del amparo ha sido una alternativa para obtener la continuidad en el tratamiento, logrando en algunos casos la autorización para recibir las terapias necesarias sin interrupciones. Este fenómeno tiene implicacione
