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Familias mexicanas destinan mayor gasto a telefonía que a educación: Inegi

En 2024, las familias mexicanas destinan solo el 9.6% de sus ingresos a educación, mientras el gasto en telefonía supera esa cifra, revela el Inegi.

Por Redacción2 min de lectura
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El gasto en educación en los hogares mexicanos representa solo el 9.6% de los ingresos, una tendencia que ha disminuido en los últimos años. Las familias mexicanas destinan la mayor parte de sus ingresos a alimentación y bebidas, con un 37.7%, y en segundo lugar a transporte, telefonía e internet, con un 19.5%. En contraste, el gasto en educación representa apenas el 9.6%, una proporción que ha venido disminuyendo y que preocupa a observadores sociales y legislativos. El Observatorio Legislativo de Quintana Roo destacó que la baja inversión en educación en los hogares es un dato alarmante, pues la educación es un elemento clave para el desarrollo social y económico. La tendencia a la baja en el porcentaje destinado a este rubro ha sido constante en las últimas encuestas. De acuerdo con el boletín número 276 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2024 el ingreso corriente promedio mensual de un hogar fue de 25,955 pesos, lo que representa un incremento del 10.6% respecto a 2022. Este aumento, sin embargo, no ha modificado la proporción del gasto en educación. La encuesta segmenta a la población en diez deciles o sectores de ingreso, del uno, con los ingresos más bajos, al diez, con los más altos. El ingreso promedio mensual en el primer decil fue de 5,598 pesos y en el décimo, de 78,698 pesos. Desde 2016, la diferencia entre los extremos se ha reducido de 21 a 14 veces, reflejando una tendencia a la convergencia. En cuanto a las fuentes de ingreso, el 65.6% proviene de sueldos y salarios, mientras que el 17% corresponde a transferencias, como pensiones, donativos o programas sociales. Aunque estos programas influyen en los ingresos, el crecimiento en la economía familiar sigue siendo mayormente producto del trabajo formal. El Observatorio puntualizó que las políticas públicas deben considerar estos datos, ya que el gasto en programas sociales puede favorecer el consumo a corto plazo, pero a largo plazo puede reducir los recursos destinados a in

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