La reciente reunión en Suiza muestra cómo se deciden políticas sin diálogo público. La reunión del Foro Económico Mundial en Suiza expone el backstage de las decisiones globales. Más de sesenta líderes, desde Donald Trump hasta Mark Carney, se reúnen no para debatir soluciones, sino para afinar discursos que legitiman políticas ya definidas. Aunque promueven el diálogo, el enfoque está lejos de incluir a las comunidades afectadas. Los discursos de alto perfil, como el de Trump, reflejan una lógica imperial que prioriza la acumulación de capital. Al mismo tiempo, la inteligencia artificial surge como un tema central, presentándose como una oportunidad de prosperidad, mientras oculta el debate sobre su implementación y consecuencias.
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