La creciente desafección y reconfiguración de posiciones internas amenazan la estabilidad del bloque libertario tras las elecciones del 26 de octubre. Tras el proceso electoral del pasado 26 de octubre, La Libertad Avanza enfrenta una crisis interna que ha puesto en jaque la autoridad de Sebastián Pareja, líder del partido en la provincia. Diversos coordinadores y figuras clave expresaron su descontento, lo que ha provocado un éxodo de algunos dirigentes hacia las Fuerzas del Cielo, una línea interna que gana influencia en el movimiento. La pérdida de apoyo se refleja en la desconfianza que empieza a extenderse desde sectores cercanos a figuras nacionales, como Karina Milei y los Menem, quienes comenzaron a evaluar cambios en la estrategia y liderazgo local. Entre las reconfiguraciones, se baraja la transferencia de control de algunas secciones del interior a Santiago Caputo, con el objetivo de limitar la expansión de Las Fuerzas del Cielo en sectores claves del Conurbano. En la Sexta, por ejemplo, ya se observa un cambio de gestión, tras descontentos con las listas en Bahía Blanca y sus alrededores. La Séptima, que no logró meter legisladores en la última contienda, presenta un escenario aún más crítico, con acusaciones internas sobre la mala gestión de la campaña y la falta de contención a figuras que se han desplazado hacia la línea de Las Fuerzas del Cielo. Los rumores también apuntan a intentos de Pareja por negociar el control de secciones estratégicas con figuras como Santiago Caputo y Nicolás Zampini, este último líder de la agrupación rival en el Conurbano, en un intento por equilibrar las influencias. Sin embargo, armadores internos expresan que la falta de una estrategia sólida tras las elecciones genera preocupaciones sobre futuras fugas y la posible pérdida del liderazgo de Pareja en la provincia, debido a una gestión que no logró consolidar un aparato fuerte y cohesionado.
