Un alto funcionario de seguridad en Culiacán fue víctima de un atentado con ponchallantas, evidenciando la creciente violencia en la región y su impacto en las instituciones. El pasado martes por la noche, el secretario de Seguridad Pública y Tránsito Municipal de Culiacán, coronel Alejandro Bravo Martínez, sufrió un incidente al ser atacado con ponchallantas mientras viajaba en su vehículo blindado en la colonia Guadalupe. El ataque ocurrió cerca de las 21:30 horas en el cruce del bulevar Ciudades Hermanas y la calle Doctor Ruperto L. Paliza, dejando la unidad daño en sus neumáticos y sin posibilidad de continuar la marcha. Inmediatamente, se activaron protocolos de seguridad y se solicitó apoyo para retirar el vehículo, instalando un operativo en la zona para reforzar la vigilancia. Este hecho se produce en un contexto de alta tensión en la región, donde recientes enfrentamientos y actividades violentas han incrementado la percepción de inseguridad. La noche anterior, en la sindicatura de Villa Juárez, se reportaron detonaciones de arma de fuego y la presencia de grupos armados, lo que llevó a suspender clases en varias escuelas. Además, en los últimos días, las fuerzas de seguridad aseguraron armas y municiones tras enfrentamientos en diferentes zonas del municipio, evidenciando la escalada de violencia. La región ha visto un aumento en ataques contra elementos policiales, con al menos tres agentes que han perdido la vida en semanas recientes. Estos ataques, que han ocurrido tanto durante labores de patrullaje como en horas posteriores a los turnos, reflejan la despiadada capacidad de los grupos criminales y la vulnerabilidad de los cuerpos de seguridad. El caso del coronel Bravo Martínez, quien salió ileso, pone de manifiesto la constante amenaza que enfrentan los funcionarios de seguridad en la zona. La situación obliga a las autoridades a revisar y reforzar sus estrategias de protección para garantizar la seguridad de funcionarios y población en general. Como
