La gestión de la alcaldesa, marcada por cercanía a la ciudadanía y proyectos de infraestructura, enfrenta retos en movilidad, seguridad y gentrificación. En su primer año al frente de la administración de la Ciudad de México, Clara Brugada ha enfocado su gestión en fortalecer el vínculo con la ciudadanía mediante programas sociales y obras públicas que buscan transformar diferentes zonas de la capital. La alcaldesa ha resaltado que su gobierno prioriza la cercanía con los habitantes, manteniendo una política de diálogo constante para atender las necesidades de diversas comunidades. A pesar de los avances en infraestructura y participación ciudadana, la gestión enfrenta desafíos significativos, como la movilidad, la seguridad y la problemática de la gentrificación en zonas tradicionales de la ciudad. Brugada ha señalado que la construcción de nuevas Utopías —espacios públicos deportivos y recreativos— es una estrategia clave para promover una infraestructura de calidad que compita con los servicios privados, facilitando el acceso en distintas alcaldías. Además, trabaja en establecer una ley de rentas asequibles para frenar la escalada de precios en vivienda, buscando que los residentes puedan permanecer en sus barrios históricos sin perder su identidad ni acceso a viviendas a costos razonables. La administración también ha puesto en marcha medidas para atender los daños causados por las intensas lluvias, realizando trabajos rápidos en baches y mejorando la infraestructura vial. La gestión de Brugada ha sido marcada por un enfoque de diálogo con diferentes actores, incluyendo oposición y grupos sociales, fomentando una política de apertura y transparencia que ha contribuido a mantener una alta aprobación ciudadana, alrededor del 70%. En el plano político, la alcaldesa ha expresado la importancia de mantener alianzas con partidos como el PT y el Partido Verde, esenciales para asegurar la gobernabilidad rumbo a las próximas elecciones de 2027. Asimismo, ha destacado que
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