Tras un cambio sorpresivo y polémico en la estructura ministerial, el Ejecutivo decidió restituir parcialmente funciones clave, evidenciando tensiones internas. El gobierno tomó una decisión inesperada que dejó en evidencia las tensiones internas en medio de un escenario de cambios políticos. Originalmente, se había dispuesto trasladar áreas cruciales como el Registro Nacional de las Personas (Renaper) y Migraciones del Ministerio del Interior al Ministerio de Seguridad, en paralelo a la reasignación de funciones a Manuel Adorni, el nuevo jefe de gabinete, en áreas como Turismo, Deportes y Ambiente. Sin embargo, tras conocer la repercusión mediática y la percepción pública, la administración decidió dar marcha atrás, al menos parcialmente, y devolver esas dependencias a Interior. Este episodio revela las dificultades en la comunicación y coordinación interna, además de mostrar la influencia de las distintas facciones dentro del oficialismo en decisiones clave. Las internas muestran una lucha de poder que se refleja en cambios acelerados y decisiones que no siempre se comunican con la anticipación necesaria. La confusión se evidenció también en la desaparición temporal de algunas dependencias del portal oficial del Estado, generando dudas sobre la estabilidad y rumbo del gabinete. Analistas señalan que estas fluctuaciones reflejan una etapa de transformación en la estructura política del país, con decisiones que aún están en proceso de definición. La reconfiguración del organigrama busca, en última instancia, fortalecer la autoridad de ciertos sectores, pero también expone las fragilidades del actual gobierno en gestionar cambios con precisión y coherencia.
