Con una inédita acción en la Ciudad de México, Greenpeace exige protección integral para la región, que ha sufrido devastación significativa en los últimos años. Durante las primeras horas de este martes, un grupo de activistas de Greenpeace llevó a cabo una protesta inédita en la Estela de Luz, uno de los monumentos emblemáticos de la Ciudad de México. La acción buscaba llamar la atención sobre la grave situación de la Selva Maya, una de las regiones más biodiversas y vitales del país, que enfrenta amenazas crecientes por actividades industriales, urbanización y proyectos de infraestructura sin protección efectiva. Aproximadamente a las 5:20 horas, cerca de treinta activistas comenzaron a escalar la estructura para desplegar una enorme manta de 26 metros con la leyenda “La Selva Maya grita. Semarnat Sálvala”, multitudinario mensaje en demanda de acciones concretas de protección por parte de las autoridades ambientales. Tras dos horas y media de protesta, lograron colocar el mensaje y encender bengalas, además de realizar un pronunciamiento desde la base del monumento, resaltando que en los últimos cinco años se han deforestado casi 300,000 hectáreas en la región, una pérdida que equivale a más del doble del territorio de la Ciudad de México. La Selva Maya, que abarca zonas del sureste mexicano, es un ecosistema crucial para la biodiversidad y el equilibrio climático del país. Sin embargo, la tala ilegal, la invasión agrícola y diversos proyectos extractivos han acelerado su destrucción, poniendo en jaque su capacidad de recuperación y su papel como pulmón verde de México. La organización ambientalista denuncia que diversas industrias —como la inmobiliaria, hotelera y ferroviaria— operan con permisos y permisivos que facilitan la devastación, en complicidad con autoridades encargadas de su protección, incluyendo la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Tras la escalada, elementos del Cuerpo de Bomberos y la policía capitalina permitieron que
