París, Francia. - La ley impulsada en 2016 por Guillaume Garot, exministro de Agricultura, ha sido fundamental en la lucha contra el desperdicio alimentario en Francia. Este marco legislativo ha propiciado que se eviten pérdidas económicas significativas y se fomente la donación de productos no vendidos por las grandes superficies a organizaciones de ayuda.
Garot reconoce que un tercio de la producción alimentaria global se desperdicia cada año, lo que representa un grave problema ambiental y económico. Desde la implementación de la ley, se ha generado un ecosistema compuesto por empresas y asociaciones que han mejorado la eficacia en la distribución de alimentos y reducido significativamente el desperdicio. "La buena voluntad no basta. Es necesario hacer obligatoria la generalización de las buenas prácticas", señaló.
A diez años del inicio de estas acciones, Garot hace un balance positivo sobre el impacto de la normativa, aunque advierte que es necesario mejorar la calidad de las donaciones y optimizar los métodos de medición del desperdicio alimentario. También propone que la educación alimentaria se incluya en los programas escolares, ofreciendo a las nuevas generaciones herramientas para reducir el desperdicio en sus hogares.
Cuando se le preguntó sobre la reciente ley aprobada en España, Garot la valoró como un paso importante al enfocarse en la prevención y en la necesidad de educar a los consumidores. "Debemos afrontar el problema desde diversos frentes", subrayó.
En su visión a futuro, destaca la importancia de crear una coalición europea para combatir el desperdicio alimentario, donde cada país pueda contribuir con experiencias y políticas exitosas.
Con información de levante-emv.com

