Incremento de casos y desconfianza en medidas preventivas La comunidad ganadera de Oaxaca vive en estado de alerta ante el creciente número de contagios por el gusano barrenador. Benjamín Marcos, ganadero de La Venta, Istmo de Tehuantepec, reportó que cuatro de sus animales han sido afectados, y aunque ninguno ha fallecido, los gastos de curación, que ascienden a casi 8 mil pesos, han sido cubiertos por él mismo. Oaxaca registró su primer caso el 6 de mayo de 2025 y, siete meses después, contabiliza mil 495 infecciones. A pesar de que el gobierno mexicano ha intensificado las acciones para controlar la plaga, algunos ganaderos expresan desconfianza en las medidas. Aseguran que la información proporcionada es escasa y que los folletos y la atención de los inspectores nacionales y estatales no son suficientes para prevenir los contagios ni ofrecen acompañamiento adecuado. Eficacia de los módulos de prevención cuestionada El módulo de prevención ubicado en Niltepec, Oaxaca, parece no haber cumplido su objetivo, ya que el gusano ha traspasado fronteras, extendiéndose de Chiapas a Oaxaca. Ganaderos de la región señalan que el contagio sigue en aumento y que las autoridades no brindan informes ni atención, dejándolos "solos" ante el problema. Datos oficiales indican que Oaxaca cuenta con 539 municipios productores de ganado bovino, situándose en el decimotercer lugar nacional en producción de carne y en el decimoséptimo en producción de leche. Desconfianza en "baratillos" y afectaciones económicas En la región de los Valles Centrales, decenas de ganaderos acuden a los "baratillos" (tianguis locales) para la compra y venta de ganado. Los ganaderos de Ocotlán, Tlacolula y Etla desconfían de las acciones preventivas de la Secretaría de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural. Señalan que la aplicación de yodo y Negasunt en las heridas del ganado, aunque se presenta como medida preventiva, ahuyenta a los compradores, quienes perciben los animales como enfermos. Marcos Mart
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