Ciudad de México. – La incansable batalla por el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres en México tiene una figura central en Hermila Galindo, una de las primeras voces feministas que alzó la mano en el Congreso Constituyente para exigir el derecho al voto. Durante el Primer Congreso Feminista, se expuso la necesidad del voto y la participación femenina en la vida pública, sin embargo, fue en el Segundo Congreso Feminista donde el tema cobró fuerza, resultando en una exigencia concreta por el reconocimiento del voto ciudadano para las mujeres. En este contexto histórico, Hermila Galindo presentó un memorándum ante el Congreso Constituyente. Su propuesta buscaba que la nueva Constitución Mexicana garantizara plenamente los derechos políticos de las mujeres. A pesar de la trascendencia de su petición, el tema no fue debatido en el pleno del Constituyente. La iniciativa fue remitida a la Comisión de Puntos Constitucionales, la cual, junto con otra similar enviada por el general Silvestre González, fue rechazada. Posteriormente, la Asamblea Constituyente avaló la resolución de la comisión sin mayor discusión. Los artículos de la Constitución referentes a la ciudadanía, del 34 al 37, fueron redactados en masculino, lo que generó dudas sobre la exclusión de las mujeres. El diputado Félix Palavicini expresó su inquietud ante la posibilidad de que las mujeres quedaran fuera o de que se les permitiera votar y ser votadas. Este episodio subraya cómo, desde los albores del México constitucional, las mujeres ya peleaban por derechos que tardarían décadas en ser plenamente reconocidos, marcando un hito en la historia del sufragio femenino en el país.
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