La historia de sobrevivencia y pérdida en medio de la lucha contra el cáncer revela desafíos en accesibilidad y detección temprana en México. En 2020, Germán Martínez Abad recibió un diagnóstico de cáncer de pulmón en etapa avanzada, una noticia que cambió radicalmente su vida. Tras meses de síntomas no específicos, una tomografía reveló un tumor en su pulmón izquierdo, que resultó ser un cáncer ALK positivo, no operable y altamente agresivo. La esperanza surgió con un medicamento dirigido, pero su alto costo representaba una barrera significativa para su tratamiento. La situación se tornó aún más difícil cuando su hija fue diagnosticada con cáncer de mama, en un escenario donde la información y el acceso a tratamientos gratuitos marcaron la diferencia. Gracias a una fundación especializada, logró obtener medicación gratuita en un protocolo del Instituto Nacional de Cancerología, lo que le permitió mejorar su pronóstico y mantener una sobrevida de cinco años. Sin embargo, su hija no resistió, y falleció en 2022, dejando a una pequeña de cuatro años bajo el cuidado de su familia. La experiencia de Germán refleja la gravedad del cáncer de pulmón en México, donde representa una de las principales causas de mortalidad cancerosa. A pesar de que el tabaquismo es el principal factor, cada vez más casos aparecen en no fumadores, en perfiles relacionados con exposición a la contaminación, humo de leña o factores genéticos. La detección oportuna sigue siendo un reto, pues en etapas tempranas, el cáncer no presenta síntomas claros; por ello, programas como DETECTO buscan reducir la mortalidad mediante pruebas gratuitas a grupos vulnerables. El acceso a terapias novedosas y personalizadas ha mejorado el pronóstico para muchos pacientes, pero el costo y la falta de información siguen siendo obstáculos. Organizaciones dedicadas a la atención y apoyo enfatizan la necesidad de políticas públicas que aborden las causas y faciliten intervenciones tempranas, ya que la detección tempra
