El robo y evasión en combustibles durante la administración de López Obrador generan pérdidas millonarias que afectan las finanzas públicas y Pemex. Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, las actividades relacionadas con el huachicol fiscal han ocasionado daños económicos que alcanzan los 4,6 mil millones de dólares, según un análisis elaborado por expertos en energía y finanzas públicas. Este monto comprende aproximadamente 1,45 mil millones de dólares en evasión fiscal y 3,15 mil millones debido a la no aplicación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) en los combustibles sustraídos ilegalmente. Los registros indican que este fenómeno comenzó a consolidarse a partir de 2019, evidenciado por la divergecia entre las cifras de importación y exportación de diésel reportadas por diferentes organismos internacionales y nacionales. El análisis señala que durante su mandato, Pemex perdió alrededor de 17 mil millones de dólares por el robo directo de productos, además de pérdidas adicionales por impuestos que dejarían de ingresar por valor de unos 11 mil millones. Estas cifras reflejan la magnitud del problema, que afecta directamente la capacidad de inversión y el desarrollo de programas sociales en México. La complejidad del delito radica en la colusión entre actores criminales y algunos empleados de Pemex, que facilitan modalidades de robo interconectadas con fraudes fiscales y la venta en el mercado clandestino. Históricamente, la problemática del huachicol no solo ha impactado en las finanzas públicas, sino que también ha expuesto fallas en los esfuerzos del gobierno por reducir las tomas clandestinas en ductos y prevenir el robo de petróleo y combustibles. Aunque en los últimos años se han implementado operativos y reformas, las cifras de incidentes permanecen elevadas, y las pérdidas económicas siguen siendo considerables. La persistencia del delito compromete los recursos destinados a programas sociales y a la infraestructura nacional
