La historia de Huber Calderón es un testimonio de perseverancia y amor por el boxeo. A pesar de haber superado los setenta años, este experimentado promotor y ex púgil continúa involucrado en el deporte, compartiendo su sabiduría con jóvenes boxeadores en su hogar.
Originario de Colón, Calderón comenzó su aventura en el boxeo a los doce años, siendo un chico fuerte con un espíritu combativo. A lo largo de su vida, entrenó y guió a figuras notables del boxeo argentino, ayudando a moldear sus trayectorias. Su labor dentro de los gimnasios es recordada por aquellos que han tenido la oportunidad de recibir su orientación.
Calderón reafirma que su pasión por el boxeo sigue intacta, a pesar de no poder entrenar como antes debido a problemas de salud. Su voz firme y consejos precisos son aún valiosos, y no falta quien busque su guía antes de una pelea. Si bien se ha retirado de la acción directa como entrenador, su influencia perdura en cada joven que cruza su camino.
En sus primeros años en Buenos Aires, Calderón aprendió de los mejores, asimilando técnicas que lo acompañaron a lo largo de su carrera. Su cercanía con figuras icónicas del boxeo ayudó a cimentar su conocimiento y amor por el deporte, llevándolo a Mar del Plata, donde encontró el ambiente ideal para seguir promoviendo la actividad pugilística.
Hoy, a pesar de los desafíos de la edad, Huber continúa siendo un referente para las nuevas generaciones que sueñan con alcanzar sus metas en el ring. Su legado, basado en la dedicación y la pasión por el boxeo, es prueba de que la verdadera entrega no conoce de límites.
Con información de lacapitalmdp.com

