La extinción de las moscas podría desestabilizar ecosistemas y afectar la agricultura. Las moscas, a menudo menospreciadas, desempeñan roles cruciales en el equilibrio ecológico. Su extinción afectaría procesos vitales, como la descomposición de materia orgánica y la polinización, causando un efecto dominó en la cadena alimentaria. Sin ellas, la acumulación de residuos sería alarmante y aumentaría la proliferación de bacterias patógenas. Además, la agricultura enfrentaría serias dificultades por la falta de polinización y control de plagas, resultando en mayores costos y menor producción de alimentos. La ausencia de moscas también alteraría la salud del medio ambiente urbano, generando más basura orgánica y olores desagradables. Ante el papel esencial de estos insectos, su extinción no solo representaría una pérdida, sino un riesgo para la biodiversidad.

