La propuesta del gobierno prioriza la salud pública, destinando recursos a tratamiento de enfermedades relacionadas, sin intención de aumentar ingresos. El gobierno mexicano ha presentado una iniciativa para incrementar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios en productos como bebidas azucaradas, refrescos y tabaco. La medida tiene como principal objetivo fomentar hábitos alimenticios más saludables entre la población, en lugar de generar mayores ingresos fiscales. Además, los fondos recaudados se canalizarán a un fondo dedicado a atender enfermedades vinculadas a estas consumos, consolidando un enfoque preventivo y de protección de la salud pública. La propuesta contempla un aumento de más de tres pesos por litro en bebidas saborizadas, incluso en aquellas endulzadas con edulcorantes no calóricos. La mandataria explicó que la idea no es recaudar más dinero, sino reducir el consumo mediante mecanismos económicos que desincentiven su adquisición. La estrategia busca disminuir el consumo de bebidas azucaradas y otras sustancias nocivas, en línea con el reconocimiento generalizado sobre sus efectos negativos en la salud. La iniciativa se enmarca en esfuerzos más amplios para afrontar problemas de obesidad y enfermedades crónicas en México, promoviendo cambios en los hábitos desde la prevención. La propuesta fue presentada en un contexto en el que se refuerza la importancia de la salud pública como prioridad nacional.
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