El gobierno federal planea aumentar gravámenes sobre bebidas azucaradas en el Paquete Económico, en un esfuerzo por enfrentar los costos sociales y sanitarios asociados. En un movimiento dirigido a modificar la política fiscal y promover la salud pública, las autoridades mexicanas preparan una revisión de los impuestos a las bebidas azucaradas que formará parte del Paquete Económico para 2026. La iniciativa contempla incrementar los gravámenes existentes en un intento por reducir el consumo, que en promedio alcanza los 166 litros per cápita anuales, especialmente entre niños y adolescentes que ingieren al menos un refresco diario. La estrategia forma parte de una serie de medidas para enfrentar las altas tasas de diabetes y enfermedades cardiovasculares relacionadas con el consumo excesivo de azúcar. Expertos en salud y economía sostienen que un aumento del impuesto del 20% podría disminuir el consumo en un 16 a 19%, previniendo casos de obesidad y aportando recursos significativos al Sistema de Salud. A pesar de la resistencia de la industria refresquera, que diversifica su oferta en productos sin azúcar, las autoridades mantienen su enfoque en fortalecer las políticas públicas, incluyendo reformas en leyes de importación y exportación para reducir riesgos de corrupción y promover una economía más saludable. La discusión sobre estos gravámenes refleja un esfuerzo nacional por equilibrar crecimiento económico con bienestar social a largo plazo.
