La falta de claridad en las reformas y un sistema judicial en tensión generan incertidumbre y desalientan la inversión minera en el país. El sector minero en México enfrenta un escenario de creciente incertidumbre debido a cambios en el marco legal y a la percepción de una justicia en crisis. Durante una convención en Acapulco, expertos y empresarios expresaron que la inseguridad jurídica limita el potencial de la industria, que enfrenta tanto obstáculos internos como presiones internacionales. La integración de la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha sido señalada como motivo de preocupación, ya que sus decisiones parecen favorecer criterios sociales sobre la estricta legalidad, lo que podría afectar decisiones relacionadas con concesiones mineras y favorecer posturas alineadas con el gobierno en turno. Por otra parte, la reciente reforma a la ley minera, aprobada en 2023, ha generado dudas sobre su claridad y aplicación, dejando a inversionistas y empresas en un estado de vulnerabilidad. La ausencia de reglamentos y lineamientos precisos incrementa la percepción de riesgo, dificultando tanto la llegada de nuevos capitales como la continuidad de operaciones existentes. La situación también refleja un contexto global en el que la geopolítica, las restricciones comerciales y las demandas de producción responsable se vuelven cruciales para el sector. La demanda de minerales como el cobre, clave en la transición energética, mantiene una tendencia al alza, pero solo podrá aprovecharse si se superan las barreras regulatorias y de seguridad jurídica. La industria minera mexicana, por tanto, requiere un diagnóstico profundo y reformas que aseguren un entorno favorable para la inversión y el desarrollo sustentable.
