La violencia impacta en el desarrollo económico, reduce la creación de empleos y pone en riesgo la recuperación del país. La inseguridad en México continúa afectando de manera significativa el desempeño económico del país. Estudios recientes revelan que la violencia y la inseguridad le restan alrededor del 0.5% anual al crecimiento económico, lo que equivale a una pérdida superior a un billón setecientos cincuenta y nueve mil millones de pesos en producción. Esta cifra sería suficiente para ampliar las pensiones de millones de adultos mayores, mejorando su calidad de vida sustancialmente. La presencia de altos índices delictivos además ahuyenta la inversión, particularmente la de carácter nacional, que representa una parte clave del desarrollo económico. Sin inversión en proyectos nuevos, las oportunidades laborales disminuyen, afectando directamente a millones de familias que dependen de empleos formales para sostenerse. Sin una economía dinámica y segura, el consumo y el bienestar social enfrentan obstáculos importantes. Expertos coinciden en que fortalecer los mecanismos de seguridad es vital no solo para garantizar la protección de la población, sino también para reactivar el impulso económico. La inversión privada, especialmente la nacional, es fundamental para generar empleos y lograr un crecimiento sostenible en un contexto en el que la estabilidad social y económica están profundamente entrelazadas. En conclusión, combatir la inseguridad es una prioridad para asegurar la recuperación económica y mejorar las condiciones de vida de millones de mexicanos, poniendo en marcha un cycle virtuoso de inversión, empleo y desarrollo social.
