La economía mexicana enfrenta un año de crecimiento modesto, con indicadores que reflejan menores dinamismos en inversión y consumo privado. El desempeño económico de México en 2025 evidenció signos de debilitamiento en los principales motores del Producto Interno Bruto (PIB). La inversión privada, que representa cerca del 40% del PIB, registró en septiembre una caída mensual de 0.3% y acumuló una disminución anual de 8.4%, manteniéndose por trece meses consecutivos en terreno negativo. La mayor parte del retroceso ocurrió en el sector de la construcción, que sufrió una contracción de 2.6% mensual y 10.2% en el año, impulsada en gran medida por el desplome del 16.4% en obras no residenciales. Aunque la maquinaria y equipo mostraron una ligera recuperación mensual del 1.9%, su descenso anual fue de 6.1%. Esta caída continúa siendo históricamente significativa, pues caídas mayores al 8.3% anual suelen estar vinculadas a periodos de recesión. Entre las causas se encuentran las incertidumbres derivadas de reformas constitucionales recientes, cambios en el Poder Judicial, tensiones comerciales internacionales y una reducción en el gasto público en infraestructura, que se desplomó en casi un 30% en los primeros diez meses del año. Respecto al consumo privado, el comportamiento fue estable en cifras recientes, pero sin indicios claros de una recuperación significativa. En septiembre, el consumo no mostró variación mensual y aumentó solo un 2.1% en comparación con el año anterior. Los servicios nacionales impulsaron la cifra con un crecimiento del 1.3%, mientras que el consumo de bienes mostró una ligera caída del 0.3%. Por su parte, la adquisición de bienes importados continuó en alza, creciendo un 9.1% anual y acumulando cuatro meses consecutivos con esta tendencia. Sin embargo, de enero a septiembre, el crecimiento del consumo privado total fue apenas de 0.14%, el peor registro desde 2020, reflejando una tendencia de cautela en el mercado ante un entorno de empleo menos
