La Unidad de Inteligencia Financiera indaga el conglomerado empresarial de Cuevas debido a posibles actividades ilícitas relacionadas con el crimen organizado, en medio de controversias públicas y vinculación con grupos delictivos. Recientemente, la empresa matriz de Sandra Cuevas, exalcaldesa de Cuauhtémoc, ha sido objeto de investigaciones por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), debido a sospechas de lavado de dinero. El conglomerado, conocido como Sandra Cuevas Diamond Group, integra diversas marcas que abarcan desde tiendas de dulces y galerías de arte hasta gimnasios, productos de belleza y servicios de asesoría política. La amplitud de sus operaciones refleja un intento por consolidar fondos para financiamiento partidista y actividades comerciales. El análisis de las autoridades financieras apunta a que varias de estas empresas podrían estar siendo utilizadas para justificar flujos de dinero ilícitos, vinculados en el entorno político y del crimen organizado. La investigación surge en un contexto donde Cuevas también figura en la lista de narc político, una iniciativa divulgada por medios que expone a personajes públicos asociados con actividades delictivas, incluyendo nexos con grupos como La Unión de Tepito y La Chokiza. Diversos antecedentes sugieren posibles conexiones entre la exfuncionaria y integrantes de estas organizaciones, alimentando las sospechas sobre su involucramiento en redes delictivas. Es importante señalar que, además de los indicios financieros, la figura de Cuevas ha despertado controversias públicas. Fotografías recientes muestran a la exalcaldesa en situaciones que, según versiones periodísticas, refuerzan las hipótesis sobre su relación con personajes vinculados al crimen. La investigación de la UIF busca esclarecer si estas relaciones y actividades económicas corresponden a prácticas ilegales que puedan afectar la seguridad y el orden público. Este escenario evidencia cómo la vinculación entre actividades políticas, e
