Tel Aviv, Israel. - Más de 7.3 millones de israelíes participaron el martes 27 de octubre en unas elecciones parlamentarias que podrían marcar el final del liderazgo de Benjamín Netanyahu. Los primeros resultados indican que el partido Likud de Netanyahu no lidera los sondeos, con la formación de centro-derecha Yashar, encabezada por Gadi Eisenkot, como posible alternativa de gobierno.
Eisenkot, quien ha respaldado la guerra en Gaza pero ha cuestionado la falta de un plan militar efectivo, busca formar una coalición que abra un nuevo rumbo a la política israelí. Su partido parece proyectar un avance significativo, aunque las últimas proyecciones sugieren que no alcanzará la mayoría suficiente para gobernar solo. A medida que se escrutaban los votos, se reportaba que el bloque de Netanyahu podría obtener entre 50 y 51 escaños, mientras que el sector de Eisenkot alcanzaría entre 52 y 56.
El mapa electoral en Israel sigue dividiéndose entre las fuerzas pro y anti-Netanyahu. En este contexto, los partidos árabes también ganan influencia, logrando entre 14 y 16 escaños, lo que podría ser clave en futuras negociaciones. Históricamente, estos partidos, que representan aproximadamente el 20% de la población, no han formado alianzas por el temor de los partidos judíos a perder votos.
La coalición de partidos árabes, que incluye a Ta'al y Hadash, busca mejorar su representación y ha aumentado su apoyo en la opinión pública. Se pronuncian en contra de la guerra y la ocupación, proponiendo una solución de paz que favorezca a ambas partes.
Con el 85% de los votos disponibles al 28 de octubre, Netanyahu enfrenta una situación difícil, y el futuro político de Israel se define ante la necesidad de formar un gobierno estable en un parlamento fracturado. Las siguientes semanas serán cruciales para determinar si la política israelí puede invertir su rumbo, posiblemente afectando la situación en Palestina.
Con información de telesurtv.net

