Bilbao, España. - Dos jóvenes de la ciudad han reportado experiencias significativas tras participar en labores humanitarias en el extranjero. Íñigo, estudiante de Medicina, estuvo en Calcuta apoyando a las Hermanas de la Caridad, mientras que Amaia viajó a Ecuador con un grupo religioso para ayudar a comunidades necesitadas. Ambos han manifestado que sus vivencias les dejaron una profunda convicción sobre la importancia del servicio a los demás.
Íñigo llegó a Calcuta con dudas sobre su capacidad para aportar, enfrentando una insatisfacción personal los primeros días de su misión. Reflexionó: “No se trata de hacer grandes cosas, sino de estar presente, de mirar a cada persona concreta y amarla con todo el corazón.” Este cambio de perspectiva lo llevó a reconocer que cada gesto de servicio, por pequeño que sea, tiene un significado poderoso.
Por su parte, Amaia reportó que su misión en Ecuador también fue transformadora. Aunque estuvo desconectada de su entorno durante su estancia, al regresar compartió: “La misión ha sido dura pero enriquecedora; me llevo mucho más de lo que he dado.” Declaró que cada momento le permitió descubrir aspectos profundos de sí misma y de su identidad mientras ayudaba a otros.
Ambas experiencias resaltan que el verdadero valor del servicio radica en el amor y la dedicación hacia los demás. En un contexto similar, Tinita, otra amiga, compartió que su labor humanitaria en Camerún le ha hecho sentir que siempre recibe más de lo que puede dar. Ella misma reconoció la profunda satisfacción que se experimenta al ayudar.
La entrega y el amor hacia el prójimo han sido lecciones universales, resonando desde la época de san Pablo, quien enfatizó que hay más alegría en dar que en recibir.
Con información de elconfidencialdigital.com

