Durante la reciente visita del Papa a Canarias, un grupo de dieciocho jóvenes migrantes se encargó de ofrecer un servicio de cocina y restauración en el Colegio San Ignacio de Loyola. A pesar de no tener un protagonismo mediático, su labor fue fundamental para el desarrollo del evento, mostrando el poder de la transformación a través de la comida.
Este módulo de Formación Profesional Básica, bajo la tutoría de Imad Atli Attal, acogió a estudiantes con historias diversas: algunos llegaron en patera, otros provienen de centros de protección y todos comparten el deseo de construir un futuro mejor. Imad, originario de Siria y ahora plenamente integrado en Canarias, destaca el compromiso de sus alumnos y cómo han superado obstáculos significativos en su camino hacia la inserción laboral.
Imad expresa un profundo afecto por sus estudiantes, quienes en pocos meses han dado un giro a sus vidas. Hoy, muchos de ellos dominan el español y son capaces de atender con profesionalidad a cientos de periodistas internacionales. Este progreso no solo representa una mejora personal, sino también un mensaje poderoso sobre la dignidad humana y la integración social.
El aprendizaje va más allá de técnicas culinarias, enfatiza Imad: lo esencial es fomentar el entendimiento y la convivencia. En un contexto donde las diferencias culturales pueden ser un obstáculo, en su cocina se practica la tolerancia y el respeto cada día. Esta experiencia refleja la idea que el Papa ha compartido durante su visita: la necesidad de reconocer la humanidad en cada persona.
Las historias detrás de este evento representan un recordatorio de que el verdadero éxito no es solo individual; es un triunfo colectivo de la sociedad. Imad y sus alumnos muestran que el esfuerzo compartido puede abrir oportunidades donde antes no existían, reafirmando que siempre hay espacio para la esperanza y el crecimiento, especialmente en un mundo lleno de desafíos.
Con información de religionenlibertad.com

