La inminente apertura del mercado cubano plantea un desafío significativo para la industria turística de la República Dominicana. En lugar de verlo como una amenaza, las autoridades dominicanas deben adaptar su estrategia para mantener su liderazgo en la región del Caribe, integrando experiencias que incluyan a Cuba como destino.
El sistema económico cubano atraviesa una crisis severa, exacerbada por restricciones internacionales. Sin embargo, algunos analistas creen que su colapso podría resultar de un cambio en las dinámicas de poder entre grandes naciones, donde un acuerdo implícito desarrolle una transición hacia un entorno más favorable para la isla caribeña.
Una vez que se eliminen las barreras comerciales, se anticipa que el turismo experimentará un renacer, liderado por la cercanía de Cuba a Estados Unidos. La remodelación del turismo en Cuba, facilitada por conexiones marítimas directas a Florida, podría atraer a millones de visitantes, superando a otros destinos caribeños en competitividad.
La Habana, rica en historia y arquitectura, se prepararía para convertirse en un centro turístico de renombre. Se pronostica que, en los próximos diez años, la capital cubana se convertirá en un destino atractivo, similar al auge que experimentó Miami Beach, con inversiones significativas en infraestructura y un ambiente cosmopolita.
Para hacer frente a este desafío, la República Dominicana está desarrollando una estrategia de turismo diversificada. Esta podría incluir la creación de ofertas conjuntas que inviten a los turistas a explorar tanto la cultura histórica de La Habana como las atractivas playas y resorts de Punta Cana, convirtiendo esta región en un imán para visitantes de todo el mundo.
Con información de acento.com.do

