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El lado oscuro de la influencia de los videojuegos en la sociedad

Expertos advierten sobre las tácticas de manipulación en los videojuegos, que afectan la salud mental y promueven estereotipos en la juventud a nivel global.

Por Redacción2 min de lectura
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Expertos advierten sobre cómo la industria del gaming manipula emocional y cognitivamente a millones de jugadores, con riesgos para la salud y la cultura. La industria de los videojuegos ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años, alcanzando ingresos superiores a los 280 mil millones de dólares y una comunidad global que supera los 3,100 millones de usuarios, en su mayoría jóvenes y niños. Aunque estas plataformas ofrecen entretenimiento y oportunidades creativas, también emergen preocupaciones sobre su impacto subliminal y manipulación conductual. Una corriente de expertos en inteligencia artificial alerta sobre las estrategias implementadas en el diseño de los juegos, las cuales van más allá del simple entretenimiento. Se señalan tecnologías avanzadas que utilizan sensores y análisis de comportamiento para personalizar recompensas, niveles y contenidos, con el objetivo de mantener a los jugadores en un ciclo perpetuo y adictivo. Esto plantea riesgos psicológicos y sociales, además de un potencial uso ideológico para promover ciertos valores y normas culturales. Además, las investigaciones muestran que muchos videojuegos refuerzan modelos estéticos hegemónicos y roles que ligan la belleza y el poder a ciertos estereotipos raciales y culturales, excluyendo la diversidad. Este patrón contribuye a la normalización de la exclusión y el racismo en el universo digital, afectando la percepción de identidad y valores en los jóvenes. Frente a estos desafíos, especialistas en neuro derechos humanos insisten en la necesidad de proteger derechos fundamentales como la privacidad mental y la libertad cognitiva, que son vulneradas ante las tecnologías de control y seguimiento presentes en los juegos. La discusión se centra en el derecho de los usuarios a decidir de manera consciente su presencia en estos entornos digitales, sin ser manipulados ni explotados. El análisis actual sugiere que es vital impulsar marcos regulatorios y políticas públicas que promueva

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