La ley que rige las pensiones comenzó en 1997 para empleados del IMSS y en 2007 para el ISSSTE, destacando la importancia del ahorro voluntario para lograr pensiones dignas. La legislación que regula los fondos de ahorro para el retiro en México, conocida como la Ley Afore 97, estableció el marco para que millones de trabajadores comiencen a cotizar formalmente a partir de 1997 en el IMSS y en 2007 en el ISSSTE. Sin embargo, la mayoría de los trabajadores apenas aportan cerca del 10% de lo necesario para obtener una pensión considerada óptima, que suele situarse entre el 75 y 80% de su salario final. Desde la entrada en vigor, la cotización inicial era de 6.5%, aunque para una pensión adecuada, los trabajadores deberían haber ahorrado un mínimo de 20% durante toda su vida laboral. La realidad muestra que, actualmente, el porcentaje de ahorro voluntario continúa siendo bajo, lo que limita las prestaciones futuras para muchos. Un factor clave radica en la estructura del sistema de pensiones, que contempla una pensión mínima garantizada para quienes cumplen ciertos requisitos de edad, semanas cotizadas y continuidad laboral. Actualmente, la pensión mínima en México es de aproximadamente 9,600 pesos mensuales, y la mayoría de los jubilados logra alcanzar esta cifra. El ajuste en las aportaciones del sistema, que desde 2020 ha incluido incrementos en las contribuciones tanto del gobierno como de las empresas, busca aumentar el monto acumulado y mejorar la calidad de las pensiones en el futuro. La meta es que, hacia 2031, las aportaciones sumen aproximadamente un 15%, una cifra que pretende acercar a los mexicanos a un retiro más digno. No todos los trabajadores que cotizan bajo este esquema logran acceder a una pensión, ya que deben cumplir con ciertos requisitos establecidos en la ley. En caso de no alcanzarlos, los recursos acumulados pueden ser retirados en una sola exhibición, permitiendo a los trabajadores disponer de su ahorro de forma inmediata. Este sistema integ
