La falta de propuestas viables en las licitaciones impide establecer mecanismos de conservación en la ruta ferroviaria del sureste mexicano, generando preocupación sobre riesgos ambientales. La construcción del Tren Maya enfrenta obstáculos en la protección de la biodiversidad en su recorrido. Tras dos procesos de licitación, ninguna ha logrado concretarse para contratar servicios destinados a la conservación de la fauna silvestre en los siete tramos que atraviesan Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. La primera convocatoria, realizada en julio, no atrajo propuestas válidas, y en el segundo intento, llevado a cabo en agosto, la única oferta presentada superó el presupuesto autorizado, lo que impide avanzar en la implementación de estrategias de monitoreo, rescate y control de animales en la ruta de mil 554 kilómetros. La falta de un plan de manejo integral para la protección de especies en peligro podría traducirse en riesgos ambientales considerables en una de las regiones con mayor biodiversidad del país. Expertos advierten que estas fallas en los procesos licitatorios reflejan la necesidad de diseñar estrategias eficientes que aseguren la conservación ambiental durante la realización de proyectos de infraestructura. En un contexto más amplio, la omisión de acciones concretas para salvaguardar la fauna resalta la importancia de planear y priorizar la sustentabilidad en grandes obras. La región sureste, caracterizada por su riqueza ecológica, requiere de medidas efectivas para evitar impactos irreversibles en sus ecosistemas. La continuidad de estos desafíos en las licitaciones evidencia que aún existen vacíos en la gestión ambiental de proyectos de gran escala en México, lo que podría tener implicaciones a largo plazo para la biodiversidad local y nacional. El avance en los procesos de licitación y la incorporación de enfoques ecológicos robustos serán clave para evitar que la realización del Tren Maya genere daños ambientales que puedan comprometer
