Ciudad de México, CDMX. - En un video de más de una hora, Andrés Manuel López Obrador dedicó su reciente libro a Claudia Sheinbaum, a quien llamó “la mejor presidenta del mundo”, mientras negaba ser el “poder tras el trono”. Sin embargo, omitió referirse a otros líderes como Adán Augusto López, Marina del Pilar Ávila, y las controversias de corrupción en el ámbito político.
El contenido del video ha generado diversas reacciones, ya que, según la columnista Yuriria Sierra, el expresidente no menciona problemas críticos como los “elefantes blancos” que dejó y que significan un costo enorme para el país. Al hablar de su legado, AMLO se centró en una narrativa que muchos consideran sesgada, desviando la atención de los asuntos que afectan a la población.
Sheinbaum, al responder a estas declaraciones, calificó el gesto de López Obrador como “muy emotivo” y enfatizó que, aunque ya no está en Palacio Nacional, el exmandatario no se ha retirado de la política. Esta percepción genera un debate sobre la continuidad de su influencia en la administración actual.
La historia refleja un intento de mantener la cohesión en el proyecto de la Cuarta Transformación, donde AMLO, a través de su discurso, sigue teniendo un papel central. Algunos críticos consideran que su estilo de comunicar se asemeja a técnicas que desvían la atención de problemáticas tangibles, algo que él mismo relacionó con líderes autocráticos.
Los próximos meses serán clave para observar cómo evoluciona esta relación y el impacto que tendrá en las elecciones intermedias. Las decisiones materiales y políticas que se tomen durante este periodo pueden definir la dirección del país.
Con información de sonorapresente.com

