El dirigente cordobés enfoca su estrategia en las próximas elecciones y contempla futuras alianzas que puedan definir su candidatura a la gobernación. Luis Juez ha comenzado a marcar distancia del gobierno nacional días después de cerrar una alianza con la agrupación La Libertad Avanza, liderada por Javier Milei. El dirigente cordobés manifestó desacuerdo con algunos decretos económicos y defendió áreas como el hospital Infantil Garrahan y el financiamiento universitario, reforzando su postura en temas clave para su base de apoyo y alejándose del discurso libertario. En Córdoba, sus seguidores celebraron las recientes decisiones, interpretando que Juez ha tomado una postura más firme y definida. Aunque algunos sectores aseguran que aún existe disposición de colaboración con La Libertad Avanza para que el oficialismo gane en la provincia, la mirada del juecismo ya está puesta en las elecciones de 2027. Analistas y allegados a Juez expresan que las figuras del oficialismo local, como Rodrigo de Loredo, enfrentan dificultades, y que el escenario político para la próxima década se reduce a figuras como Martín Llaryora o Luis Juez. La estrategia apunta a rearticular alianzas con el radicalismo y fortalecer la presencia opositora en Córdoba, particularmente en la lucha por la gobernación, prevista para marzo o abril de 2027. El actual escenario indica una posible fragmentación del espacio libertario en Córdoba, en medio de un contexto de peleas internas y desencuentros políticos. La elección en la provincia, en la que algunos consideran que Gonzalo Roca, candidato de La Libertad Avanza, no tiene proyección de cara a 2027, puede marcar un punto de inflexión en la futura configuración del poder local. Este movimiento refleja que Juez prioriza sus ambiciones para la gobernación antes que el diálogo con las fuerzas libertarias, orientándose hacia una estrategia a largo plazo que involucra reconfigurar alianzas y consolidar su liderazgo en Córdoba.
