Tras reunirse con Javier Milei, el expresidente Marcelo Macri quedó sin propuestas de apoyo en el gabinete, mientras aumenta la dependencia del bloque PRO en el Congreso. Tras un encuentro con el candidato presidencial libertario Javier Milei, el expresidente Mauricio Macri afronta un escenario sin beneficios concretos, ya que Milei no le ofreció cargos ni espacios en su eventual gobierno. La reunión, inicialmente prevista en un contexto de incertidumbre electoral y crisis económica, dejó a Macri con la percepción de haber sido marginado, en medio de una fuerte presión interna en su bancada y en el bloque PRO en el Congreso. El rechazo a asignar ministerios o puestos de menor rango refleja una estrategia del espacio de Milei para evitar complicaciones en la gestión, dado que incorporar figuras del PRO en cargos altos dificulta removerlos posteriormente. La substitución de Guillermo Francos por Manuel Adorni como jefe de Gabinete fue uno de los cambios internos más relevantes tras el cónclave, aunque no logró mitigar las tensiones. En medio de estas tensiones, sectores de Juntos por el Cambio advierten que, con solo veinte diputados propios, el bloque PRO en el Congreso enfrenta una dependencia creciente de las alianzas con Milei. La formación de una mayoría en la Cámara Baja requiere al menos 129 legisladores, y la presencia de más de 80 bancas de La Libertad Avanza refuerza las dificultades para aprobar leyes clave. En ese contexto, Macri alertó que el apoyo del bloque será fundamental para evitar perder posición y fortalecer la oposición política. Además, las internas en el PRO continúan al alza. Patricia Bullrich, buscando asegurar la reelección de Fernando Maner en la presidencia del bloque, rompió con sustanciales sectores del partido, lo que profundiza las fracturas internas del espacio opositor. La tensión reflejada en el desplante a figuras como Sabrina Ajmechet y las declaraciones de legisladores revelan un panorama de enfrentamientos que podrían afectar la
