La organización internacional fue clave en la atención a migrantes y emergencias sanitarias en Matamoros, brindando más de 60 mil atenciones antes de retirarse por la disminución del flujo migratorio. Después de una presencia de ocho años en la frontera de Tamaulipas, Médicos Sin Fronteras (MSF) decidió concluir sus operaciones en la región de Matamoros y Reynosa. Durante su estancia, un equipo de 50 voluntarios brindó atención médica, asistencia humanitaria y apoyo en emergencias, principalmente dirigidas a migrantes asentados en campamentos improvisados y en el antiguo Hospital General “Dr. Alfredo Pumarejo”. La reducción significativa en el flujo migratorio, motivada por el cierre de la frontera estadounidense para solicitantes de asilo, fue determinante para la salida de MSF. Este organismo tuvo un impacto considerable en la atención a personas en situación vulnerable, especialmente en la crisis migratoria y durante la emergencia sanitaria por Covid-19. En total, se llevaron a cabo más de 60 mil atenciones, que abarcaron servicios médicos, educativos y de apoyo social, contribuyendo a aliviar la presión sobre los sistemas de salud locales. La presencia de MSF fue reconocida por las autoridades sanitarias del estado, quienes destacaron la importancia de su labor en momentos críticos. Aunque la actividad en la región finaliza, diversas organizaciones civiles y albergues manifestaron la necesidad de reforzar la ayuda humanitaria, pues aún transitan personas por la frontera, aunque en menor volumen. La organización reafirma su compromiso de colaborar en futuras crisis y mantiene abierta la posibilidad de volver si se reactivan condiciones de emergencia humanitaria en esa zona. La labor de Médicos Sin Fronteras en Tamaulipas se documentó mediante registros audiovisuales y reportes, que evidencian una asistencia continua desde 2017, enfocados en respetar la dignidad y derechos de las personas en movilidad.
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