El Gobierno de Claudia Sheinbaum apuesta por el Plan México y el aumento en recaudación para sostener la economía en un año de desafíos globales y locales. El año 2026 será uno de los más complejos para la economía mexicana desde la pandemia de 2020, pese a indicadores macroeconómicos relativamente sólidos como un crecimiento moderado del PIB, bajo desempleo e inflación controlada. Sin embargo, la inversión, tanto nacional como extranjera, ha mostrado signos de desaceleración debido a la incertidumbre respecto a la continuidad del acuerdo comercial del T-MEC, afectando la confianza del mercado. Para hacer frente a estos obstáculos, el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum centra sus esfuerzos en la implementación del Plan México y en fortalecer la recaudación fiscal. La atención está puesta en mantener la estabilidad económica mediante una inversión pública significativa, con un presupuesto de 228 mil millones de pesos para 2026, destinado principalmente a proyectos emblemáticos como la ampliación de la red ferroviaria. Además, las reformas al Código Fiscal del Estado mexicano permiten al Servicio de Administración Tributaria ampliar sus facultades y mejorar la fiscalización, con el objetivo de incrementar la base tributaria y reducir la evasión. Estas acciones no solo buscan sostener el crecimiento proyectado, que no superaría el 1.5 por ciento del PIB, sino también generar mayor atractivo para el capital privado. La participación del sector privado en revisiones del T-MEC, así como la implementación de contratos mixtos con Pemex, son opciones que podrían potenciar aún más la economía en un contexto de desafíos internacionales, como la llegada de millones de visitantes por el Mundial de Fútbol, y beneficios sociales derivados de programas ampliados en el sector social y de servicios. Complementariamente, el impulso a proyectos de infraestructura y la colaboración con actores del sector privado serán determinantes, especialmente considerando la situación delic
