La integración regional y el pago de adeudos son clave para el crecimiento del sector, que enfrenta desafíos financieros y busca mayor autonomía en insumos. La búsqueda de reducir la dependencia de insumos críticos ha llevado a México a promover la fabricación de principios activos en su territorio, con el objetivo de fortalecer la cadena de suministro y garantizar el acceso a medicamentos. Este impulso forma parte de esfuerzos regionales, donde la integración entre países de América del Norte se considera esencial para minimizar riesgos derivados de interrupciones globales, como los evidenciados durante la pandemia de COVID-19. La iniciativa también contempla mecanismos de compra pública que prioricen insumos producidos en México, favoreciendo así la industria nacional y promoviendo la innovación en el sector farmacéutico. A pesar de estos avances, la industria enfrenta serios obstáculos financieros, incluidos adeudos históricos por parte del gobierno que afectan a los laboratorios locales, principalmente desde 2021. La deuda acumulada, que supera los 5,000 millones de pesos en algunos casos, limita la inversión, pone en riesgo la continuidad de operaciones y frena el crecimiento del sector. La situación también pone en peligro a pequeños laboratorios mexicanos, que enfrentan una competencia desigual frente a las multinacionales trasnacionales, en un entorno económico que requiere mayor certidumbre en pagos y apoyo regulatorio. Frente a ello, expertos consideran que con una política de financiamiento sólida, la industria farmacéutica puede alcanzar un crecimiento de doble dígito en los próximos años, expandiendo su presencia en mercados importantes como el estadounidense y mejorando la calidad y accesibilidad de los medicamentos en México. El sector, a pesar de los desafíos, mantiene expectativas de crecimiento, impulsadas por el potencial de desarrollar insumos locales y abrirles paso en un mercado global valorado en más de 650,000 millones de dólares en Norteamér
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