En medio de una sequía histórica, México reafirma su compromiso de pagar por el agua solicitado en tratados internacionales, priorizando el uso humano y las reuniones binacionales para evitar perjuicios en las comunidades. Frente a una severa crisis de sequía que afecta gran parte del norte de México, las autoridades reiteraron que, en ningún caso, se permitirá reducir el agua destinada al consumo humano. La declaración se dio durante la conferencia matutina en Palacio Nacional, en la que se afirmó que el país está en un escenario de sequía extraordinaria que obliga a priorizar el suministro para las personas. El cumplimiento del tratado internacional de aguas transpacíficas establece que México debe entregar un tercio de los escurrimientos de seis ríos que desembocan en el Río Bravo, aproximadamente 432 millones de metros cúbicos por ciclo de cinco años. A cambio, el país recibe 1,85 mil millones de metros cúbicos del Río Colorado cada año, volumen que supera el entregado a Estados Unidos. En situaciones de sequía extrema, el acuerdo permite reponer los volúmenes en ciclos posteriores, como sucede actualmente. La evaluación hidrológica revela que 2022 y 2023 fueron los años con los niveles de escurrimiento más bajos desde 1953. Las presas binacionales, como La Amistad y Falcón, están prácticamente en niveles críticos, afectando directamente el abastecimiento de agua potable en varias ciudades fronterizas mexicanas. Para atender esta situación, se han sostenido varias reuniones técnicas con el gobierno de Estados Unidos en fechas recientes, con el objetivo de definir medidas que permitan cumplir con los compromisos internacionales sin poner en riesgo a la población mexicana. Estas mesas de trabajo tienen especial importancia dado que México aún debe reponer más de mil millones de metros cúbicos del ciclo anterior, en un contexto de recursos cada vez más escasos y de gran vulnerabilidad por el cambio climático, que intensifica fenómenos hidrometeorológicos extremos.
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