El país invierte menos en educación por alumno que la mayoría de naciones de la OECD, afectando la calidad y cobertura del sistema escolar mexicano. México registra el nivel más bajo de inversión en educación por estudiante dentro de los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD). Mientras el gasto anual por alumno en educación básica llega a aproximadamente 2,933 dólares, la media internacional se sitúa en casi 12,000 dólares, casi cuatro veces más. Esta disparidad refleja un persistente rezago en infraestructura, recursos y calidad educativa, a pesar de que otros países con menores ingresos per cápita, como Bulgaria y Rumanía, dedican más recursos por alumno. El informe “Education at a Glance 2024” revela que una parte significativa del presupuesto federal en México se destina a becas universales, lo que, si bien busca apoyar a los estudiantes, limita los fondos disponibles para inversión en escuelas, docentes y proyectos de mejora académica. Se estima que el gasto público total en educación equivale a solo el 4% del producto interno bruto, una proporción insuficiente según estándares internacionales, que recomiendan alcanzar al menos el 20%. Además, el gasto en educación superior ha disminuido considerablemente, pasando de aproximadamente 78,000 pesos por estudiante a poco más de 40,000 en los últimos años, pese al incremento en la matrícula universitaria. Analistas advierten que el presupuesto para 2026 mantiene cifras similares o menores en ciertos niveles, afectando especialmente la educación media y superior, y sin mejoras en indicadores de cobertura y aprendizaje. El impacto de las políticas actuales se refleja en la disminución de la cobertura en primaria y secundaria, así como en una reducción en los resultados de aprendizaje, evidenciado por las evaluaciones internacionales. La dispersión de recursos a través de becas universales también puede estar agravando las desigualdades regionales y sociales, poniendo e
