Las multinacionales estadounidenses transfieren beneficios a jurisdicciones de baja tributación, afectando gravemente las finanzas mexicanas y globales. La evasión fiscal de las empresas multinacionales provenientes de Estados Unidos representa una carga significativa para las finanzas mexicanas y a nivel mundial. Con base en un análisis reciente que revisa datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), se estima que las transferencias de beneficios de estas corporaciones a jurisdicciones de baja tributación alcanzaron casi el doble entre 2016 y 2021, generando pérdidas globales de aproximadamente 495 mil millones de dólares en impuestos no recaudados. México enfrenta una vulnerabilidad particular, pues durante ese mismo período perdió alrededor de 17 mil 530 millones de dólares debido a estas maniobras fiscales. Esta tendencia está estrechamente vinculada a estrategias conocidas como transferencia de beneficios, donde las empresas trasladan sus ganancias a países o regiones con tasas impositivas inferiores a las que corresponden en su lugar de origen, con el fin de minimizar su carga fiscal. Estas prácticas socavan la justicia fiscal global y generan un impacto directo en los presupuestos nacionales, limitando los recursos disponibles para atender servicios públicos y desarrollo social. Es importante comprender que el incremento de estas transferencias no es casualidad. La legislación fiscal en Estados Unidos, particularmente después de la Ley de Recortes Fiscales de 2017 durante la administración de Donald Trump, facilitó un entorno que favorece el abuso fiscal y la evasión. Expertos advierten que estas políticas ponen en riesgo la soberanía fiscal de muchos países, incluyendo México, al permitir que sectores de la élite y grandes corporaciones eludan sus obligaciones tributarias de manera sistemática, afectando el equilibrio económico y social. Este fenómeno revela la necesidad de fortalecer los mecanismos internacionales de fisca
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