Mientras Estados Unidos restringe su acceso, la concentración en los puertos asiáticos en México crece, evidenciando vulnerabilidades en su infraestructura portuaria. En los últimos años, la dinámica del comercio marítimo en México ha experimentado un cambio sustancial, resaltando la creciente relevancia de los puertos ubicados en el Pacífico. Las terminales de Lázaro Cárdenas y Manzanillo lideran el movimiento de contenedores en el país, facilitando la entrada de bienes y materias primas provenientes principalmente de Asia, especialmente China. Esta tendencia se consolidó en la década pasada, cuando el volumen de mercancías asiáticas en los puertos mexicanos alcanzó niveles que desplazaron a los tradicionales puertos del Golfo. El incremento en la recepción de productos asiáticos posicionó a estos puertos como centros neurálgicos del comercio internacional, pero esa dependencia también ha convertido a México en un país vulnerable ante las fluctuaciones políticas y comerciales globales. La reactivación del proteccionismo en Estados Unidos, sumado a las tensiones comerciales entre Washington y Beijing, ha impactado directamente en el movimiento portuario, reduciendo en casi 10% el tonelaje total en los principales puertos nacionales en 2023. Por otro lado, las cifras recientes muestran que, pese a la desaceleración general, la carga contenerizada en la costa del Pacífico logró un modesto crecimiento, mientras que en el Golfo se presentó una disminución. Sin embargo, expertos advierten que es improbable que esta tendencia se sostenga, dado que la economía estadounidense continúa bajo un bajo ritmo de expansión y las políticas dirigidas a limitar las importaciones chinas seguirán afectando al sector. La infraestructura portuaria en México también enfrenta desafíos fundamentales. La saturación en instalaciones clave, como en Manzanillo, limita la capacidad de expansión y eficiencia operativa, poniendo a prueba el crecimiento sostenido del comercio marítimo. La incertidu
