La reducción gradual en las horas laborales busca mejorar la calidad de vida de los trabajadores, con una implementación progresiva hasta 2030 y protección infantil. El gobierno mexicano iniciará una transformación en la semana laboral, con el objetivo de reducir progresivamente la jornada de 48 a 40 horas semanales en un plazo que culminará en 2030. Este plan, que contará con respaldo constitucional y legal, será sometido a aprobación en el Congreso durante 2026, estableciendo un proceso de ajuste que permitirá a empleadores y empleados adaptar sus dinámicas productivas. La iniciativa busca garantizar condiciones laborales más justas y permitir a los trabajadores disponer de más tiempo para sus actividades personales y familiares, promoviendo un mejor bienestar integral en la sociedad. Además, por primera vez, la reforma prohibirá que menores de edad realicen horas extras, protegiendo su desarrollo y derechos laborales. La política forma parte de una estrategia orientada a promover un modelo laboral más humano, que pondera el equilibrio entre productividad y calidad de vida. La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que este cambio es un pilar de su agenda de transformación, basada en diálogo y respeto a los derechos de los trabajadores, y que su implementación será progresiva, favoreciendo un consenso amplio.
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