Expertos consideran que México debe resistir las propuestas proteccionistas para mantener su competitividad en el comercio regional. La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que entró en vigor en 2020, genera tensión en el ámbito laboral mexicano. Aunque hay presiones para elevar los salarios y establecer un salario mínimo regional, analistas advierten que ceder en estos puntos puede afectar la competitividad del país. La propuesta de imponer un salario mínimo único en toda la región resulta inviable debido a las diferencias económicas entre las naciones, particularmente en el sector manufacturero. Desde la perspectiva de expertos, estas demandas no buscan simplemente elevar los niveles de ingreso en México, sino que responden a intereses proteccionistas diseñados para diluir la presencia del país en la cadena de valor regional. La estrategia de Estados Unidos apunta a disminuir la ventaja de México, además de redirigir inversiones hacia su territorio, pese a las limitadas capacidades de empleo en aquel país. En el sector automotriz, las restricciones ya son altas, especialmente con las reglas de origen que exigen que una significativa proporción de los vehículos se produzca con mano de obra con salarios elevados. Por ello, ampliar estas exigencias se considera un límite natural, y ceder en estos aspectos sería un error estratégico para México. Mantener las reformas laborales en marcha y demostrar su éxito es fundamental para resistir estas presiones, y así preservar la estabilidad económica del país en la negociación. Pese a ello, algunos analistas advierten que Estados Unidos podría fortalecer requisitos complementarios o implementar medidas arancelarias que afecten a México, en un intento por asegurar ventajas comerciales. La postura del país debe ser de firmeza y de defensa de su interés económico en este importante acuerdo internacional.
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