La reubicación busca optimizar recursos y responder a cambios en las rutas migratorias internacionales, concentrando atención en zonas con mayor flujo. El gobierno mexicano ha decidido trasladar los centros de atención al migrante de las entidades de Nuevo León y Tamaulipas a la región sureña de Tabasco, en respuesta a una notoria reducción en la afluencia de migrantes en esas áreas. Aunque estas instalaciones estaban diseñadas para atender a personas repatriadas en el norte del país, la disminución en el ingreso de solicitantes y el cambio en las rutas migratorias han motivado esta reorganización. Durante el último año, las rutas de retorno de migrantes han sido modificadas, con vuelos de repatriación dirigidos hacia aeropuertos cercanos a la frontera con Guatemala. Esta estrategia obedece a acciones recientes del gobierno de Estados Unidos, que buscan gestionar mejor el flujo migratorio en frontera sur del vecino país del norte, impactando directamente en las políticas mexicanas de atención y recursos. La reubicación también responde a datos estadísticos que muestran un escaso movimiento en los centros de Nuevo Laredo y Tamaulipas, donde en promedio solo dos personas mensualmente solicitan apoyo tras su retorno. Es por ello que los recursos destinados a estas instalaciones se han reasignado a puntos con mayor demanda, como Oaxaca, donde se realiza una apuesta a ofrecer ayuda integral a migrantes en tránsito por el sur. Los principales cruces fronterizos con alta actividad migratoria, como Tijuana, Ciudad Juárez, Piedras Negras y Nuevo Laredo, continúan siendo los focos principales de atención del gobierno. Desde principios de 2025, se operan 10 centros especializados que brindan asistencia en alojamiento, salud y vinculación laboral a quienes portan una carta de repatriación, con el objetivo de facilitar su integración o retorno seguro. El cambio en la ubicación de estos centros refleja una estrategia federal para adaptarse a las dinámicas migratorias cambiantes,
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