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México deja de aplicar el horario de verano y invierno oficialmente

México eliminó oficialmente los horarios estacionales tras décadas de controversia, priorizando la salud pública y el ahorro energético en la toma de decisiones.

Por Redacción1 min de lectura
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La desaparición del cambio estacional responde a preocupaciones de salud y ahorro energético, tras décadas de debate y planes fallidos. Desde 2022, México eliminó oficialmente la implementación generalizada de los horarios de verano e invierno, tras una larga historia de intentos y controversias. Originalmente, las modificaciones estacionales se establecieron en la década de los noventa para aprovechar la luz natural, disminuir el consumo de energía y reducir emisiones contaminantes, según lo dispuesto por el gobierno en 1996. Sin embargo, más de dos décadas después, diversos estudios evidencian que estos cambios tienen efectos negativos en la salud pública, provocando irritabilidad, problemas de concentración y aumento en riesgos cardiovasculares. Por ello, la actual legislación restringe su aplicación a algunos municipios en zonas fronterizas, donde la geografía y la economía hacen necesaria la modificación de horarios para facilitar actividades comerciales y de transporte. La decisión también se enmarca en un contexto de mayor preocupación por el bienestar de la población y una administración que prioriza la ciencia y la salud pública en sus políticas horarias. En el marco de esta modificación, muchas instituciones mantienen la referencia del Tiempo Universal Coordinado a través del Centro Nacional de Metrología, garantizando precisión y sincronización global. La medida deja atrás una práctica que durante décadas generó debate, con antecedentes que incluyen consultas ciudadanas y acciones judiciales, evidenciando el peso que han tenido en la historia moderna del país las decisiones sobre el uso del tiempo. Como se observa, México continúa ajustando sus políticas en sintonía con avances científicos y demandas sociales, buscando un equilibrio entre eficiencia energética, salud y desempeño económico.

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