La prestación laboral, que cumple 40 años en el país, continúa expandiéndose en un contexto de incremento salarial y aumento del costo de vida. En México, la utilización de vales de despensa ha alcanzado más de 10 millones de trabajadores, reflejando la constante relevancia de esta prestación en el mercado laboral nacional. Históricamente implementados desde hace cuatro décadas, estos beneficios ofrecen a los empleados la opción de adquirir alimentos y productos de consumo en tiendas de autoservicio y farmacias, con un monto promedio mensual de aproximadamente 1,400 pesos. La normativa vigente asegura que dichas prestaciones se entregan en un formato seguro y formal, mediante registros en el Instituto Mexicano del Seguro Social y el Infonavit, con la finalidad de prevenir fraudes y garantizar derechos laborales. Desde 2014, la adopción de medios electrónicos ha sido clave, ya que las empresas migraron del papel a las tarjetas de plástico, permitiendo un manejo más eficiente y deducible de impuestos. La reforma ley favoreció esta transición, adaptándose a las necesidades modernas y facilitando el control de las prestaciones. Con el aumento en el salario mínimo y en la Unidad de Medida y Actualización (UMA), se espera que el monto promedio entregado a los trabajadores siga creciendo en los próximos años, en línea con las tendencias de incremento salarial y el gasto en alimentación, que en promedio representa cerca del 30% de los ingresos de los mexicanos. Especialistas consideran que esta expansión es significativa en un momento en que la economía familiar enfrenta mayores desafíos por el aumento en los precios de alimentos y servicios básicos. La Cámara de Comercio de la Industria de la Alimentación subraya la importancia de fortalecer estas prestaciones para seguir apoyando la economía de los hogares y garantizar el acceso a alimentos.
