La primera central hidroeléctrica binacional de América Latina, ubicada en Salto Grande, Argentina, requiere una inversión de mil millones de dólares para renovar sus turbinas. Esta central proporciona el 4% de la energía eléctrica de Argentina y la mitad del consumo de Uruguay. Fundada en 1979, Salto Grande opera con original tecnología soviética, que ha llegado al final de su ciclo útil.
Datos clave
- Cuándo: Los trabajos están previstos entre 2030 y 2040.
- Inversión: Mil millones de dólares entre Argentina y Uruguay.
- Turbinas: Se adquirirán dos nuevas y se renovarán doce existentes.
- Licitación: La Comisión Técnica Mixta de Salto Grande es la responsable.
El esquema de renovación no implica la compra de catorce turbinas nuevas, como ha sido reportado erróneamente. Gonzalo Casaravilla, presidente de la Comisión Técnica Mixta, precisó que solo dos turbinas serán compradas nuevas y el resto se refaccionará para extender su vida útil. Actualmente, la licitación aún no ha sido lanzada, y se esperan decisiones cruciales antes de su formalización.
La administración de la represa está a cargo de la Comisión Técnica Mixta, donde las instrucciones de Argentina provienen de la Secretaría de Energía. María del Carmen Tettamanti supervisa este proceso, mientras que la decisión final recae en los presidentes Javier Milei de Argentina y Yamandú Orsi de Uruguay. La secretividad que rodea a esta entidad ha generado preocupación, ya que evita responder solicitudes de acceso a la información pública.
¿Qué empresas están involucradas en la licitación?
El mercado global de turbinas hidroeléctricas es limitado y está dominado por un grupo selecto de fabricantes. Entre ellos se encuentran Voith Hydro, Andritz y General Electric. Por el perfil ideológico del gobierno argentino, surge la posibilidad de que Estados Unidos se sume como proveedor del nuevo equipamiento, lo que podría cambiar las dinámicas de la licitación.
IMPSA, una empresa argentina con experiencia en esta tecnología, ha manifestado su interés en participar. Sin embargo, ha pasado por cambios significativos tras su privatización. Recientemente, ARC Energy, un consorcio estadounidense, adquirió IMPSA, lo que podría impactar su estrategia en el proceso de licitación.
A medida que el proyecto avanza, las decisiones que se tomen en los próximos meses serán cruciales. La renovación de las turbinas no solo representa una gran inversión, sino también un punto de inflexión en la política energética de la región.
Con información de genesis24.net

