Una reciente investigación revela que el 56% de los ministros del máximo tribunal poseen vínculos familiares en la función pública, pese a reformas contra el nepotismo. Desde la entrada en funciones de los nuevos ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) a principios de septiembre, han surgido cuestionamientos sobre la presencia de vínculos familiares en la alta judicatura. Aunque en 2022 se impulsaron cambios en la estructura judicial para reducir privilegios y nepotismo, un análisis reciente indica que más de la mitad de los ministros mantiene relaciones familiares con servidores públicos. El estudio, realizado por un grupo de investigación, muestra que el 56% de los integrantes del tribunal tienen familiares en cargos oficiales o contratos con organismos gubernamentales. Entre los casos destacados se encuentra la ministra Lenia Batres, quien además de su labor judicial, tiene familiares en puestos clave, como hermanos en cargos en el ISSSTE y diputados locales en la Ciudad de México. Varias de estas conexiones generan dudas sobre la independencia del órgano judicial. Para contextualizar, la presencia de familiares en cargos públicos en instituciones judiciales y administrativas genera inquietud acerca de la transparencia y la meritocracia en el sistema. La lucha contra el nepotismo en el sector público ha sido una tendencia global, buscando fortalecer la confianza en las instituciones, pero los casos recientes sugieren que aún persisten diversas prácticas que favorecen la permanencia de privilegios familiares. Este panorama refleja la necesidad de fortalecer los mecanismos de supervisión y transparencia en la selección de jueces y ministros, garantizando que las decisiones sean imparciales y basadas en méritos, y no en relaciones familiares que puedan influir en los procesos judiciales.
