Vilabertran, Cataluña. - La soprano Mireia Tarragó hizo su debut como solista en la 34.ª Schubertíada, celebrado el pasado viernes en la Canónica de Santa Maria, interpretando un repertorio centrado en obras de Eduard Toldrà y Frederic Mompou. Acompañada por su mentor, el pianista alemán Wolfram Rieger, la actuación fue recibida con entusiasmo por el público.
Tarragó describió su experiencia como "increíble", resaltando la conexión tanto con Rieger como con la audiencia. La soprano valoró la atmósfera de la iglesia, que destaca por su acústica ideal, facilitando una interacción plena con las piezas presentadas. “La sala permite jugar con los colores y las expresiones porque la acústica acompaña mucho”, comentó.
En cuanto al proceso de selección de su repertorio, Tarragó explicó que tuvo libertad para decidir las obras, en consenso con Rieger y la dirección del festival. La elección de incluir música catalana fue un intento de promover un intercambio cultural. “Al diseñar un recital, me gusta trabajar sobre hilos conductores para que el repertorio tenga coherencia”, afirmó.
Además, la artista expresó su deseo de regresar a la Schubertíada y a lugares como el Palau de la Música, mientras también busca nuevas oportunidades en distintos escenarios. En su búsqueda de rescatar repertorios olvidados, mencionó el desafío de empezar desde cero y cómo el trabajo con la pianista Carmen Santamaría ayuda a construir una complicidad musical.
El próximo reto de Tarragó será continuar presentando su disco titulado "Una voz en blanco y negro", que reúne arreglos de piezas populares de distintas regiones de España. La soprano se muestra optimista respecto a futuros conciertos y la posibilidad de atraer nuevos públicos a la música de cámara.
Con información de diaridetarragona.com

